Puente de octubre en Altea

 EL SÚPER PUENTE DE OCTUBRE

El incipiente otoño alteano de principios de octubre, respecto del cual mejor cabría calificarlo de primaveral, es un auténtico lujo del que los lugareños nos sentimos especialmente satisfechos. A los menos discretos, nos ayuda a presumir orgullosos de lo privilegiados que nos sentimos por haber nacido en esta “terreta”.

Ya lejano en el recuerdo el bullicioso mes de agosto y empezando a olvidar el festero septiembre del que aún quedan secuelas, viene como anillo al dedo un puente largo en la primera quincena de octubre, para disfrutar de Altea y su entorno en su plenitud, acompañado por un clima especialmente bendecido por la mano del Creador.

La festividad del día 9, Día grande en la Comunidad Valenciana, sólo separado por dos fechas del también ferial día 12, fiesta de la Hispanidad, enlazan con los fines de semana anterior y posterior, de manera que dejan para el ocio y disfrute un número de días a los que sí, de verdad, se le podría llamar “la semana fantástica”.

¿QUÉ HACER?

1- Playas, comercios, restaurantes, bares, cafeterías y terrazas, con la maquinaria aún engrasada por la temporada estival, ofrecerán sus mejores galas a sus clientes como reclamo necesario para afrontar el ya cercano invierno.

2- Es el momento de disfrutar una gastronomía de temporada no sólo en lo que a las hortalizas y verduras se refiere sino también, y sobre todo, a los pescados. Atún, lampuga, bacoreta, melva, caballa y otros túnidos de este tiempo nos esperan en los mercados y fogones para hacernos deleitar de su especial y rico sabor tan fácilmente combinables en arroces, guisos tradicionales, cruets, o incluso solos.

3- En Restaurante Juan Abril de Altea, especializados en cocina española tradicional, están atentos a las lonjas más cercanas, para adquirir alguno de estos manjares y ofrecerlos a los comensales de su casa, como si de un tesoro se tratara.

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El final del verano, octubre y sus beneficios en Altea

Es curioso, que algo tan bonito como el verano termine y pueda ofrecer algo beneficioso, ¿no?

Entramos en el debate frecuente y recurrente de ¿A ti qué te gusta más, el verano o el invierno?. Es la típica conversación de ascensor. Esa sobre la cual todos tenemos opinión madurada. Es curioso, que algo tan bueno como el verano termine y pueda ofrecer algo beneficioso.

Hemos oído argumentos de todo tipo: El verano me agobia, El invierno me deprime, El calor no me deja descansar o El frío se me mete en los huesos y no reacciono…

Sea cual sea el gusto de cada quien y las circunstancias personales y profesionales de cada cual, la verdad incontestable es que el verano toca a su fin.

El final físico de la estación es el 23 de septiembre que a su vez abre el otoño y el final de la temporada estival en lo que se refiere a terminología turística, quizá se alargue un poco más, hasta llegar al final del mes.

La temporada de verano es así. Para lo bueno y para lo malo. En la hostelería, al menos en las zonas del turismo de sol y playa, nada sería igual sin el verano. Es la época del año en la que la mayoría de gente toma las vacaciones y quienes no las pueden disfrutar, también aprovechan la coyuntura para salir más y usar las mil y una opción hostelera que hay en el mercado. Pero tranquilos que aunque despidamos el verano… aquí no acaba todo.

En esta última década estamos dando, una vez acaba el verano, la bienvenida al “veroño” (nueva terminología ya comúnmente usada). Que ni es verano ni es otoño, pero realmente y para quien no lo sepa, es una de las mejores épocas para ir a la playa, pero -shhhh- no se lo digas a nadie. Llega el mejor momento para disfrutar del mar, de la playa y del final del verano en nuestro pueblo.

¿Por qué? 

Las razones son miles, pero te vamos a contar unas cuantas:  la facilidad de encontrar aparcamiento, los mejores precios, la soledad en las playas, las desiertas calles mañaneras… Además, es la época en la que más templada está el agua del mar, que ha recogido todo el calor del verano, que dura más o menos hasta finales de noviembre.

La Costa Blanca tiene luz, tiene color y tiene “veroño”. Aprovecha para alargar un poco más el verano y visita esta maravillosa costa mediterránea. Altea te espera.

 

Fiestas Patronales de Altea, el primer "putxero" de la temporada

El primer “putxero” de la temporada

Parece comúnmente admitido que el invierno es de guisos contundentes y platos “de cuchara” y el verano más de ensaladas, gazpachos fríos y ensaladillas. En esta tierra mediterránea, de clima benigno como pocos, cuando a final de septiembre se agota el verano y empieza a refrescar, comienza a apetecer una rebequita para salir por la noche. A medio día… ya no se desprecia un cocido, -para los nativos ”putxero” -.

Siendo válida esta afirmación para cualquier población del entorno, con clima y costumbres parecidas, en Altea concretamente, el domingo de las Fiestas Patronales del Cristo del Sagrario y San Blas, es tradicional tomar “El primer putxero de la temporada”.

Todas las Peñas/Filaes inician la semana de máxima eclosión festera con ese primer putxero. Y no es una costumbre sólo del ámbito “fester”. Casi todas las casas aprovechan esa excusa para reunirse en familia.

Aunque no es probable, quizá haya alguien que no sepa qué es un “putxero”. Como en tantos otros casos, el plato toma nombre del cacharro con el que se guisa.

Con pequeños matices de carácter tan personal y/o local como poco trascendentes, el “putxero” es lo mismo que un Cocido.

Se ponen a hervir en un “putxero” carne de ternera (incluido un hueso de tuétano), de pollo, de gallina (incluyendo algunas yemas de huevo), de cerdo (incluido un trozo de tocino, un hueso de jamón y embutido –blanquet, chorizo-), garbanzos y verdura variada (nabo, chirivía, pencas, col, patata y moniato).

Con el caldo se prepara una sopa, a la que se le pueden añadir arroz y/o fideos, o no. Lo normal es que ese putxero tradicional sea “amb pilotes”, que no son otra cosa que una especie de albóndigas del tamaño de una pelota de tenis, hechas con carne picada (normalmente de cerdo y ternera) perejil, piñones, huevo y pan rallado y que se cuecen en el propio caldo una vez separado del “putxero”.

Obviamente, esto no lo prepara uno para sí mismo. Esto requiere cuadrilla. Es la excusa perfecta para reunirse en familia, con amigos, o … en la Peña.

 

Juan Abril en fiestas de Altea

Septiembre es especial en Altea

Septiembre, en Altea, el noveno mes del año, debería escribirse siempre con mayúsculas. Es el mes de las Fiestas Patronales. Sin duda, palabras mayores. Aunque en realidad las fiestas se celebran el 4º fin de semana de septiembre, el resto del mes está salpicado de acontecimientos de todo tipo. Así, para los alteanos, el primer fin de semana de septiembre es el del futbito, el segundo es el del sopar de càrrecs y el tercero L’arribada del Crist.

Según Luis Fuster y Pedro J. Orozco, Altea rinde culto y devoción al Cristo del Sagrario, al menos, desde 1722. En ese año se funda un convento franciscano en el que se pronuncian cuatro sermones anuales. Uno de ellos, dedicado al Cristo. El 10 de febrero de 1902, el cura Cremades creó la primera Comisión de Fiestas del Cristo, con 12 mayorales y un Clavario.

El patrón de Altea es San Blas cuya celebración es el 3 de febrero, pero por lo frío y lluvioso de ese mes invernal, en los años 70 se decidió trasladar las fiestas a mayo. Tampoco ese mes era de pleno gusto de los alteanos, por la recogida del níspero y por ser época de exámenes para los estudiantes. Por eso, en la segunda mitad de los 80, se decidió cambiarlas y celebrarlas en septiembre. Las malas lenguas dicen que a modo de castigo por no celebrar la fiesta en su día, el santo patrón siempre manda un poco de lluvia. De hecho, algunas veces se han suspendido actos por este motivo.

Desde 1979 las fiestas responden al patrón clásico de Los Moros y Cristianos y por tanto discurren bajo el tan frecuente esquema de este tipo de Fiestas: desfiles, embajadas, alardos, etc.

Uno de los actos más queridos por los festeros son les entraetes, que es un desfile informal en que los participantes se disfrazan con ingeniosos modelitos.

Así que no dudes reservar el fin de semana del 22 y 23 de septiembre, porque podrás disfrutar de los defiles, bandas, música en directo y castillo de fuegos el domingo 23, desde la terraza de Juan Abril. Te esperamos.

Cómo reciclar botellas de cristal

Reciclemos después de beber vino

Lo de reciclar no debe ser una moda. Es absolutamente necesario que nos olvidemos de la perniciosa cultura de “usar y tirar” que se ha instalado en la manera de vivir, no sólo de los países occidentales, sino de todo el planeta.

Quienes tenemos cierta edad, recordamos con absoluta naturalidad ir a comprar el pan con nuestra bolsa de tela, devolver las botellas de vidrio y envolver el bocadillo del recreo en un papel que previamente había llegado a casa con un uso anterior. Todo eso ha sido denostado por “cutre” durante muchos años, y ahora se está empezando a recuperar.

Mientras no vuelva lo de recuperar la botella de vidrio –antes se llamaba “devolver los cascos”-, os damos unas sugerencias para que podamos darle uso a las cajas, los tapones de corcho y las botellas de vidrio que usamos a diario, básicamente de vino.

¿Qué te parece llenar con una tira de bombillitas led una botella de vino? Con unas cuantas así y combinando colores de botellas y luces, harás unas lámparas de lo más coquetonas.

Un jarrón transparente lleno de tapones de corcho pintados de colores, de los de una botella de vino, y ello combinado con unas ramitas secas, decorarán perfectamente un rincón de tu casa sin apenas haber gastado dinero.

Con una botella de vino vacía, un cordón a modo de mecha, un tope tipo tubería para que la mecha no caiga al fondo de la botella y un poco de aceite de citronella, harás una antorcha preciosa, que decoran y dan calidez a cualquier rincón de tu casa o jardín.

Con las cajas de madera que sirven para el transporte de las botellas de vino, un poco de sustrato para plantas y, si quieres, un poco de pintura, podrás construir un precioso macetero donde, con unas semillas, hacer tu propio mini-jardín.

Un cirio metido en una botella de vino, la cera que va cayendo y se seca por sí sola… No hace falta más para tener un, cada vez más, bonito candelabro.

Aprender a maridar un vino

     MARIDAR EL VINO

Maridar significa “casar”. Tiene la misma raíz etimológica que “marido”. Este verbo se usa casi de manera exclusiva para esa metáfora gastronómica de combinar vino y comida de la manera más adecuada.

La elección de un vino es una cuestión personal, muy subjetiva y tiene mucho que ver con los gustos propios y costumbres lugareñas. Sin embargo la ortodoxia instalada entre los gourmets y aficionados a la enología, ayudan a orientar y equilibrar sabores, por si alguno prefiere no arriesgar.

En general se puede decir que los platos de sabor intenso, maridan bien con vinos con cuerpo, porque así se potencian los sabores. De la misma manera, platos ligeros, casan mejor con vinos suaves y refrescantes.

De manera genérica, sin que sea dogma de fe y simplemente como sugerencia cargada de matices y excepciones, podemos decir que las ensaladas, las paellas y arroces (sobre todo si tienen una base de pescado), las carnes blancas suaves y los mariscos en general, maridan bien con vinos rosados y blancos secos con aromas frutales.  Para carnes rojas, suelen combinar mejor vinos curtidos y maduros de uvas de sabor potente. Para legumbres, platos contundentes y guisos tradicionales de los que llamamos de cuchara, nos atrevemos a recomendar en general, un vino tinto. Si el guiso es más suave, el vino que puede encajar mejor, es un tinto joven. Si el guiso en cuestión es potente y de sabor intenso, puede recomendarse para acompañar, vinos de crianza y los reserva.

Para los postres, entendiendo que estos van a ser dulces o de elaboración repostera, desde luego nos atrevemos a proponer un vino dulce de los miles que hay en el mercado, en la línea de la mistela, malvasía o moscatel.

En Restaurante Juan Abril de Altea tenemos referencias para acompañar nuestra variada carta, y si usted lo prefiere, le recomendaremos una de ellas para ayudarle a que su visita se convierta en una enriquecedora experiencia gastronómica.

Gluten Free en Juan Abril. Pan y cerveza sin gluten.

LOS CELÍACOS Y EL GLUTEN

Desde hace ya algunos años en el mundo de la restauración estamos observando cómo cada día hay más afectados por alergias, intolerancias alimentarias o patologías relacionadas con la nutrición.

Recientemente un cliente nos felicitaba efusivamente por lo agradable del trato de nuestro personal, por lo variado, extenso y sabroso de nuestra carta y por nuestra privilegiada situación en pleno paseo marítimo de Altea, pero nos daba un cariñoso tirón de orejas por no tener cerveza y pan sin gluten.

La celiaquía es una patología sistémica, inicialmente crónica, que produce una intolerancia permanente al gluten. Y el gluten es una proteína presente en ciertos cereales como el trigo, centeno, avena y cebada que a su vez, le hacen presente en todos sus derivados, que por cierto, son muchísimos.

Hace pocos años esta enfermedad era casi desconocida para la gran mayoría. Se ha extendido tanto esta patología que, en la mayoría de los supermercados de las marcas más conocidas, han recogido el guante de las demandas del colectivo y ya encontramos en los lineales muchos productos aptos para celíacos. Eso sí, por desgracia para sus bolsillos, aún son mucho más caros que los convencionales.

Queremos que te sientas bien:

Entonamos el “Mea Culpa” y pedimos mil perdones. Las prioridades del negocio y los desvelos que a diario se tienen para intentar ofrecer lo mejor a los clientes, se habían orientado en una dirección distinta a esta sensibilidad. También podemos decir que “nunca es tarde si la dicha llega” o que, aunque no hemos sido los primeros, “más vale tarde que nunca”.

Desde ahora, en Restaurante Juan Abril de Altea, no sólo tenemos una variadísima carta, sobre todo de Cocina española y en especial arroces y guisos tradicionales, sino que además, sensibles a las demandas de estas personas, que por desgracia cada vez son más, ofrecemos a nuestros clientes celíacos, cerveza y pan sin gluten, para contribuir a hacer más llevadera esa incómoda particularidad.

 

Cosas que hacer el 15 de agosto en Altea, ferias de arte, mercados artesanales y buena gastronomía en Juan Abril

EL 15 DE AGOSTO ES FIESTA, te esperamos

El 15 de agosto es la fiesta de la Asunción de la Virgen, es festivo de ámbito nacional. Se celebra en toda España, en casi toda Latinoamérica y en gran parte de los países de tradición cristiana, la fiesta de la Asunción de la Virgen. En muchos sitios se le conoce como La Virgen de Agosto.

Se calcula que casi el 70% de los pueblos de España celebran sus Fiestas Mayores alrededor de este día. En inicio, esta fiesta tiene su origen ancestral en el carácter agrícola de esta fecha y su relación con las cosechas.

La Iglesia católica, como en tantas otras ocasiones, sacralizó con la Asunción de María, una fiesta de origen lúdico-pagano adoptando este día como festivo “de Precepto”. Más recientemente y en concreto en España, con la emigración masiva del Campo a la Ciudad que se produjo en los años 60, se convirtió para muchos españoles en la excusa perfecta para volver al pueblo unos días durante las urbanas vacaciones de verano.

Sería imposible enumerar todas las celebraciones que salpican el territorio nacional en ese 15 de agosto, pero por destacar algunas de entre las más afamadas, nos referiremos a las de Luarca en Asturias, Peñafiel en Valladolid, La Alberca en Salamanca, Cárcheles en Jaén, o la más cercana geográficamente hablando, Nit de l’Albà en Elche que transcurre dos noches antes del día 15.

Cualquier excusa es válida para una celebración y en Restaurante Juan Abril, pensamos que este día es perfecto. Porque el verano en Altea es en sí mismo una invitación a todos los deleites y en particular al gastronómico. Nuestra Terraza en pleno Paseo Marítimo de Altea o nuestro comedor perfectamente climatizado, son el lugar ideal para disfrutar y celebrar  esta y de todas las fiestas, rodeado de familiares y amigos y en torno a una mesa llena de deliciosa comida.

Castell de l'Olla en Juan Abril

EL CASTELL DE L’OLLA

El sábado 11 de agosto, a las 12,00 h. de la noche, se disparará en Altea la 32 edición del Castell de L’Olla.

Más de 50.000 personas se darán cita en Altea y su costa para disfrutar in situ de este espectáculo de Fuegos Artificiales. Muchos incluso, desde el mar. Docenas de embarcaciones venidas desde los puertos más cercanos, fondean esa noche en la Bahía de Altea con esta fantástica excusa. El castillo diurará entre 23 y 25 minutos.

En esta edición la autora del Cartel Oficial es Lina Vila, reconocida diseñadora gráfica de avalado prestigio profesional, que ha trabajado y sigue haciéndolo para primeras marcas nacionales. La autora de la Poesía al Castell, es Silvia Zarza, redactora jefe de Europa Press Valencia. El Poema se titula “Frente a tu sonrisa”.

Más de 200 efectivos, velarán por la segura celebración del evento. La Confraría del Castell, organismo rector encargado de la organización, la preside José Pérez Gorgoll “Picarraco”. La forman 10 hombres y desde este año, también 10 mujeres.

El artista que disparará el castillo de 2018 es Ricardo Caballer, uno de los más prestigiosos pirotécnicos del mundo, siendo esta, la tercera vez que se le encarga. Los más de 2000 kilos de pólvora que Caballer traerá para el Castell, son también un dato que ilustra lo grandioso de este acontecimiento.

El Castell es Medalla de Oro al mérito turístico y actualmente se trabaja para obtener el reconocimiento de Bien de Interés Turístico nacional e internacional. UNESCO – Mediterráneo auspició el Castell de l’Olla de Altea como el espectáculo piroacuático más importante del Mediterráneo.

Su importancia trasciende más. Aparte de Turismo, arte y literatura, el Castell es música. Hay dos sinfonías compuestas. Una de Bernardo Adam Ferrero y otra de Andrés Valero.

En la segunda edición de los premios Illeta d’Or, los galardonados son los pirotécnicos Ricardo Caballer y Rafa Terol y Mamen Asencio de RNE y Onda Cero. 

 

Juan Abril cocina española

CADA COSA TIENE SU PRECIO

Cada cosa tiene su precio, cuando decimos eso, pretendemos responder y sobre todo explicar, a quienes en alguna ocasión, (no muchas, ciertamente), han dejado algún comentario en las Redes Sociales gastronómicas con tono de queja.

En la hostelería en general y en nuestro ámbito geográfico del Paseo Marítimo de Altea en particular, se puede encontrar uno con el más variado abanico de establecimientos hoteleros para comer, no sólo en el tipo de comida, sino en el precio, origen, nacionalidad, estilo o preferencia.

Hay terrazas en las que se puede matar el hambre, sentado en una silla de plástico patrocinio de una marca de cerveza, sin un triste mantel sobre la mesa, ni si quiera de papel y con unos vasos con publicidad de una marca de refrescos, en el que ofrecen paellas precocinadas y ultracongeladas y que te lo sirve un camarero en camiseta de tirantes y pantalón corto.

De postre una carta de helados industriales, también patrocinada, que se repite en la mayoría de establecimientos de este tipo, y cuya aportación se reduce a sacarlo de la nevera y llevarlo a la mesa.

Cómo saber utilizar los cubiertos en una mesa, de forma protocolaria.

la mesa, Juan Abril

Hay otra posibilidad, semánticamente parecida, pero gastronómicamente opuesta y que es aquella por la que apostamos nosotros en Restaurante Juan Abril.

Esto es, darle a nuestro cliente un mobiliario confortable, una mantelería, cubertería, cristalería y vajilla de calidad, camareros dignamente uniformados que te ofrecen una amplísima carta general con variedad de arroces hechos al momento, con la opción de hacerlo meloso, caldoso o seco, y por supuesto, con el grano de arroz en su punto, una amplia lista de referencias también de vinos y una carta de postres caseros hechos a diario.

Sin pretender desprestigiar ni criticar a nadie, permítannos al menos justificarnos con esta caricatura gráfica pero muy real, e intentar explicar aquí, porqué Cada cosa tiene su precio y porqué la diferencia entre el ruido y la música, puede ser sutil.