La receta del éxito es el toque de nuestro cliente

JUAN ABRIL… LA RECETA DEL ÉXITO

De modo genérico y no sólo para referirnos a Restaurante Juan Abril, sino para todo aquel establecimiento relacionado con el mundo de la hostelería que se precie, la receta para alcanzar el éxito en su concepción teórica, es sencilla:

*Un producto de primera calidad

*una compra esmerada

*una buena ubicación

*una decoración en sala y

*terraza cómoda y apetecible y

*un personal que dé un servicio amable y profesional.

A esto habría que añadir el hecho de disponer de una carta variada, donde encontrar todo lo que buscas:

*Amplia y con muchas alternativas

*ensaladas,

*entrantes,

*arroces,

*carnes,

*pescados,

*mariscos,

*guisos tradicionales,

*postres y bodega.

Cabe decir que disponemos de productos Gluten Free.

¿CÓMO LO HACEMOS?

Sin duda, ayudará tener una carta en muchos idiomas, para satisfacer a los clientes extranjeros.

El diagnóstico no es complicado:

 -En restaurante Juan Abril sabemos que con esa línea de trabajo obtenemos un altísimo nivel de satisfacción en la mayoría de nuestros clientes.

-Sabiendo el camino, procuramos no desviarnos, no olvidarlo y no desanimarnos cuando hay fallos. Perseverar en esa fórmula es imprescindible.

-El hecho de elegir ese camino es vocacional. Casi obsesivo. Nuestra dilatada experiencia nos dice que es la ruta adecuada y la tozuda realidad nos da la razón.

Seguramente hay otras maneras de hacer las cosas y siempre serán respetables. Es posible que los objetivos pretendidos por cada cual, se orienten en otra dirección. En restaurante Juan Abril en Altea, tenemos nuestro rumbo trazado, sabemos dónde queremos llegar, conocemos el camino y apostamos por él y lo hacemos convencidos.

Para que nuestro cliente se sienta como en casa, cocinamos con el corazón.

Siempre intentamos que encontréis aquí la tranquilidad que buscáis, que disfrutéis de la comida y la brisa marina de primera mano. Para encontrar el punto de equilibrio que todos buscamos, entre paladar y satisfacción.

En definitiva, la mejor receta del mundo es tener un cliente como tú.

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